Dalí, un animal lover un poco descabellado.

Dalí, un animal lover un poco descabellado.

Los gatos de Dalí

Quizás la mayoría lo conozcan por ser uno de los pintores surrealistas más excéntricos de la historia. Como pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor, Salvador Dalí dejó un legado de obras difíciles de superar. En esta nota te contamos todo sobre los gatos de Dalí.

La vida del español se caracterizó por ser extravagante en todos los sentidos. Su capacidad creativa se reflejaba tanto en sus obras, como en su personalidad peculiar y su imagen personal, caracterizada por esos enormes bigotes que sobresalían de sus cachetes.

Pero también se reflejó en su debilidad por los felinos. Durante la década del 60, luego de un viaje a Colombia, Dalí se compró un ocelote, o más bien conocido como jaguarcitos. Estos son la tercera raza más grande de felinos después del jaguar y el puma, y tienen una personalidad tan salvaje como la del artista.

Salvador lo llamó Babu y a partir de entonces se volvieron inseparables. Lo llevaba a restaurantes, cruceros y hoteles de primera clase ,siempre con una correa de oro alrededor de su cuello. 

A pesar de haberse convertido en un gato doméstico, Babu a  veces era fiel a sus instintos salvajes. Todavía muchos recuerdan cuando saltó desde la ventana del Hotel Palace o cuando destrozó las alfombras y cortinas en el Hotel Le Meurice.

Como precursor del surrealismo, del mismo modo podemos decir que Dalí fue pionero de uno del lifestyle pet friendly, movimiento que hoy adquiere más importancia que nunca. Quizá su necesidad  de compartir momentos con su felino nos allanó el camino y permitió que cada vez más nuestras mascotas sean aceptadas en lugares donde antes no lo eran.

La anécdota más conocida del artista con Babu fue en Manhattan, cuando se presentó junto a su felino en un restaurante, espantando a todos los comensales. Para dejarlos tranquilos, se acercó a ellos y les dijo que era un gato doméstico con apariencia de leopardo porque él mismo le había pintado las manchas para que lo pareciera. ¡Era creativo hasta para inventar excusas!

Un artista pet friendly

La indudable conexión de Dalí con los felinos fue capturada en una de las imágenes más extravagantes del artista. El fotógrafo Philippe Halsman le propuso al artista realizar una sesión donde se mostraban 36 diferentes vistas y posiciones del bigote de Dalí.

También de gran imaginación, Halsman le explicó  que quería hacer algunas tomas con objetos en movimiento y ,como buen loco, Dalí  no dudó en aceptar. Una de ellas consistía en que la esposa de Philippe sostuviera una silla en el aire, mientras unos asistentes lanzaban  agua e hicieran volar unos gatos. La función de Dalí, entonces, era saltar al centro de la imagen. 

Dalí y sus gatos.

En verdad, no fue tan fácil como parece. La toma se realizó 28 veces, por lo que se usaron 28 baldes de agua, 28 placas de gelatina (donde se imprime la foto) y 28 gatos. Así lo recuerda chistosamente Philippe: “Seis horas y 28 tiros después, el resultado cumplió mi deseo de perfección. Mis asistentes y yo estábamos todos mojados, sucios y completamente exhaustos – solo los gatos lucían como nuevos”.

Los gatos de Dalí en su obra

Como era de esperarse, Dalí inmortalizó su adoración por los felinos en una de sus obras más reconocidas “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar”. La importancia de la obra radica en que retoma su “método paranoico-crítico”, defendiendo la multiplicidad de significados de las imágenes, lo que lo convirtió en uno de los principales miembros del grupo surrealista.

La vida y obra pet friendly de Dalí

Para los animal-lovers como nosotros, Dalí, además de ser un pintor excepcional, se convirtió en el legado del movimiento pet friendly. Su adoración por los gatos, hizo que se convirtieran en más que simples mascotas. Eran parte de su familia y como tal  lo acompañaban a todos lados. 

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