Puppy, el perro que custodia el Guggenheim

Puppy, el perro que custodia el Guggenheim

Desde 1997, a Puppy se le asignó una de las tareas más importantes: custodiar el famoso Museo Guggenheim de Bilbao. Con su manto característico de flores, recibe a miles de turistas y visitantes que no dudan en tomarse una foto con él.

Se trata de una escultura de un West Highland  white terrier o más bien conocido como perro escocés, que mide 12,4 metros de altura y pesa alrededor de 16 toneladas. 

No importa el día, ni la hora, si llueva o haga sol, Puppy siempre va a estar ahí esperando a que el museo abra sus puertas para recibir con una gran sonrisa al mar de personas que buscan enriquecer su alma con arte.

Lo mejor de todo, es que Puppy no tiene ningún cerco que le impida recibir el cariño de los visitantes. Todos se acercan a observar con detenimiento los pétalos de flores que simulan su pelaje y luego se alejan para conseguir el encuadre perfecto para una foto

La historia de Puppy, el perro del Guggenheim

Esta estatua fue diseñada por el reconocido Jeff Koons. Si bien no representa a ningún perro real, es la imagen viva de nuestros mejores amigos.Con cabeza en alto y mirada hacia el frente, Puppy fue plantado (literalmente) en la plaza Txema Aguirre de Bilbao con el objetivo de no pasar desapercibido. 

Puppy, el perro del Guggenheim

Pero el comienzo de Puppy no es en esta plaza, sino en 1922 en el patio del castillo barroco del pueblo alemán Waldeck, bajo la celebración de la Documenta IX. Por aquel entonces, Jef Koons talló la primera versión de Puppy, que estaba hecho tan solo de 11 metros de madera. 

Conocido por ser un artista conflictivo, se dice que Koons destruyó esta primera versión luego de finalizar el proyecto. Pero su éxito lo llevó a construir una segunda versión mejorada. 

Desechó la madera y apostó por el acero inoxidable, ya que necesitaba una estructura más sólida. Construyó un armazón en cajones, a la que se le incorporó una malla metálica cubierta por una malla geotextil, donde se colocaron más de 38.00 flores. 

En verdad, la presentación oficial se hizo primero en el Museo de Arte Contemporáneo de Sydney en 1997, pero meses después la Fundación Solomon Guggenheim la compró para incorporar a su colección. 

A partir de entonces, la obra de Koons se revalorizó completamente, llegando a tener un valor de 54 millones de dólares. El Museo de Guggenheim no solo invirtió en arte, sino en la sonrisa de todas las personas que quedan asombrados al ver esta escultura imponente. 

En verdad, Pupy tiene hermanos. Además de la obra original en madera, uno es la prueba de Koons cuando creaba definitivamente a Puppy. Este se expuso en el Rockefeller Center de Nueva York y luego de varios años, lo compró Peter M. Brant, quien lo expuso en su finca de Connecticut.  

Puppy, en Rockefeller Center, New York
Puppy, el perro del Guggenheim

El segundo hermano de Puppy es mucho más pequeño y súper adorable. Mide 106,7 cm de altura y es básicamente una litografía que hoy se vende por 7.500 o 10.000 dólares. 

¿Cómo es el  mantenimiento de Puppy?

el perro del Guggenheim

Como toda obra de arte exhibida en el Guggenheim, Puppy tiene un equipo de profesionales que se encarga de cuidar cada centímetro de su cuerpo. Si bien no está vivo, requiere casi la misma atención que una mascota verdadera. 

La Infraestructuras de Ferrovial Servicios y Responsable del Museo Guggenheim son los que se encargan de elegir las variedades de plantas que recubren a Puppy. Estas plantas tienen dos etapas, otoño-invierno y primavera-verano. Depende de la época del año, hay una composición distinta de plantas. 

Aunque Koons dejó preestablecido cómo debía ser la piel de su criatura. Tonos azules, rojos, naranjas, rosas y blancos. Incluso el tipo de flor más apropiado; pensamientos para el otoño-invierno y especies como las begonias, las alegrías y las petunias para el ‘ropaje’ de primavera-verano

Se trata de alrededor de 37.000 flores que se cambian dos veces al año, preparándolas de manera específica. Una vez que se coloca a las plantas en la escultura, comienza la preparación y crecimiento en un invernadero de las próximas flores que imitarán su pelaje por los seis meses siguientes.

Lo más interesante es que dentro de Puppy hay todo un sistema de bombeo y abono que permite mantener a las plantas vivas y saludables. Este sistema se programa en función de las condiciones climáticas. 

Puppy recibe el cuidado que todo perrito se merece. Se hacen revisiones semanales y hay al menos 30 jardineros trabajando simultáneamente. La muda de pétalos tarda al menos una semana, montando andamios alrededor para vestirlo con su nuevo traje. 

Gracias a dios, Puppy se ganó el corazón de todos y el vandalismo no es algo usual. El problema en verdad son el resto de los perros que quieren también conocer a Puppy y le dejan un regalito a sus pies. 

¿Cuál es el significado de Puppy?

Puppy, el perro del Guggenheim

Puppy construyó esta escultura con el objetivo de brindar optimismo, confianza y seguridad, tal como lo hacen los perros de verdad. 

Ellos son fieles compañeros, que nunca nos van a abandonar y siempre nos van a cuidar sin importar las eventualidades de la vida, tal como lo hace Puppy, esperando día y noche en la puerta del museo y recibiendo con una sonrisa a todo aquel que quiera un momento de compañía. 

El broche de oro son sus flores coloridas, que hacen de él una verdadera maravilla y una escultura única en el mundo. 

Es así como Puppy convirtió al Guggenheim en uno museo pet friendly, porque al incorporar esta obra reconoció el valor que los perros tienen para las personas y no dudó en exponerlo a la vista de todos. 

Anterior
Día de la Papa Frita, un plato super pet friendly
Siguiente publiación
Julio Cortázar: literatura en forma de gato